El miedo constante a "esa" conversación que sabes que debes tener, pero por uno u otro motivo la aplazas y la aplazas y la aplazas y la aplazas... Hasta que te das cuenta que estas con el pecho apretado, las emociones a flor de piel, la palabra precisa escondida tras el mar de pensamientos que quieren salir desaforados por tu boca, y finalmente no logras decir nada más que unos cuantos sollozos por teléfono y sería.
Dónde mierda quedan todas esas horas que pierdes ensayando frente al espejo lo que dirás por teléfono con voz decidida y "cabrona"?... CALLAMPA! Eso, amigos míos, no existe... o al menos no es proporcional a la existencia de una persona que revuelva todo dentro de ti, que con solo decir "aló" ya haga que olvides todas tus lineas ensayadas de Hollywood.
Si existe esa persona, olvida que algún día podrás preparar algo con al menos cinco minutos de anticipación.
No sé la verdad, soy la persona menos indicada en tratar de dar alguna solución al respecto, pero bueh... se hace lo que se puede.
Confieso que hace unos diez minutos aproximadamente acabo de cortar el teléfono sollozando sin haber podido decir ni una puta hueva, ni si quiera que aún... No nada.
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