Quise confesar lo que nunca hago,
quise jugar con el tiempo mínimo.
Jugué con la neutralidad tan preciada para otro,
y corrompí la opción de ser iluso.
No niego que me gusta jugar con la llama
hasta que crece a su máximo esplendor.
Pero de ahí a quemarse hay una gran decisión,
un querer someterse al peligro de salir herido en el intento.
Muchas veces han dicho que soy una niña,
una pendeja caprichosa y que consigue lo que quiere.
A decir verdad si lo hago,
pero me cansé de hacer daño usando a otros.
Comprendamos que el pasado a veces es rudo,
es un tanto cruel y hace madurar solo una parte de ti.
Pero también está lleno de recuerdos, recuerdos que
solo una de dos partes involucradas quisiera recordar.
Siempre a uno le duele más que al otro,
pero llegado un momento todo se invierte.
Y en eso estamos, viendo a quien le duele menos
quién tiene mejor capacidad para simular.
Creo que voy ganando, creo que
estoy consiguiendo dañar a alguien más.
No me enorgullece, pero es sabido que
para vestir a un santo hay que desvestir a otro...
Espero no dejar a muchos empelota.
Igual te encontré.
ResponderEliminar